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Ariadna en la oscuridad

El río de la vida

Nada del amor que de mi padre me llegó
se lo he devuelto, porque siendo niño
aún no sabía el valor del obsequio,
y como hombre fui duro e igual al hombre.

Ahora me crece un hijo tan vehementemente amado
como ninguno, allí se enciende un corazón de padre
y pago aquello que algún día recibí
a quien aún nada me dio a cambio.

Entonces, cuando él sea un hombre, y piense como hombre,
transitará, como yo, el propio camino
y veré con nostalgia aunque sin envidia
cuando él le dé a mi nieto, lo que a mí me pertenece.

A lo lejos, en la sala del tiempo, mi mirada observa
el juego de la vida, calma y serena,
cada uno continúa arrojando sonriente la pelota de oro
y nunca nadie la devolvió jamás.

La pelota de oro. Börries von Münchhausen

I walk around with a feeling that my life had never truly belonged to me, that I had never truly inhabited my self, that I had never been real. And because I wasn’t real, I didn’t understand the effect I had on others, the damage I could cause, the hurt I could inflict on the people who loved me. — Paul Auster. Man in the dark.

Fotografía de Emmanuel Sougez

A mí me parece que el corazón es algo muy imperfecto-dijo ella sonriendo. — Haruki Murakami. El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas.

Fotografía de Sylwia Makris

Ahora que siempre es de noche para tí, ¿has ido a esconderte bajo una piedra, en una fuente de tartas, en un recién nacido, en una tela, en un huevo, en un bordado?. ¿Y qué puedes decirme ahora que siempre es de noche, para tí? — La alargada sombra del amort. Mathias Malzieu

Fotografía de Theo Bosboom

Después de todo, todo ha sido nada, a pesar de que un día lo fue todo. Después de nada, o después de todo, supe que todo no era más que nada. — José Hierro

Fotografía de Lorna Simpson

Lisa ha tirado su corazón contra la pared, papá va a recogerlo. Yo he tirado mi corazón contra la pared, papá va a recogerlo. Me tiro contra la pared, papá va a recogerme. Estrépito de bulldozers que se tiran uno contra otro. — La alargada sombra del amor. Mathias Malzieu